
El remate de la confianza: Para darle más formalidad a la cadena y defender el precio que los productores reciben por sus animales, la Rural de Bariloche organizó la primera feria de hacienda de su historia
La Sociedad Rural de Bariloche vivió ayer una auténtica fiesta. La pista central del predio, ubicado a las afueras de la ciudad, se convirtió en el escenario del primer remate feria de bovinos e...
La Sociedad Rural de Bariloche vivió ayer una auténtica fiesta. La pista central del predio, ubicado a las afueras de la ciudad, se convirtió en el escenario del primer remate feria de bovinos en la historia de aquella entidad, que reunió productores y compradores de distintos puntos de la Patagonia.
Pero más allá del evento en sí, que nucleó a unas 900 cabezas y logró precios entre 25% y 30% por encima de los registrados hasta el momento en la zona –incluso se marcó un récord en la categoría de terneros, con un valor de 8.950 pesos por kilo-, el espíritu de celebración estuvo dado por el cumplimiento del objetivo central de la jornada: darle a productores de pequeña escala la chance de comercializar su hacienda en la misma forma en que suelen hacerlo lo más grandes.
“Hace un par de años que veníamos con esta idea de hacer algo que nos permitiese integrar a los productores bovinos. Esta es una zona muy diversa, que va de la cordillera a la estepa, y que presenta muchas dificultades al momento de juntar a los animales. Y aquellos que están lejos y tienen pocos, siempre reciben un precio mucho más bajo. En este remate buscamos que el que tenga 10 cabezas pueda vender lo mismo que el que tiene 150”, dijo a Bichos de Campo Leandro Ballerini, presidente de la Sociedad Rural de Bariloche.
Del encuentro participaron unos 40 productores, y los animales llegaron de localidades como Comallo, Pilcaniyeu, Ingeniero Jacobacci, Maquinchao, El Foyel, El Manso, Mallín Ahogado y El Bolsón, además de la propia Bariloche.
“A nosotros como institución nos sirve que los productores tengan esta alternativa. Nos integra a ellos y a la comunidad. Queremos que nos vean como una herramienta para solucionar problemas y peticionar. Nos parece importante escucharlos y verlos venir hasta acá nos reconforta”, destacó Ballerini.
En la actualidad, el segmento de los pequeños productores enfrenta un escenario de considerable informalidad, producto de las dificultades para acceder a circuitos comerciales convencionales. Esto se debe, principalmente, a cuestiones logísticas.
“Es una zona con mucha concentración productiva. Son distancias muy grandes que hacen que se requiera una logística monstruosa. No hay muchos camiones jaula, de hecho Bariloche teníamos solo dos, y nuestros caminos no los toleran”, contó a Bichos de Campo Guillermo García, el secretario de la entidad.
Aquello favorece no solo la comercialización informal entre vecinos sino también la venta de animales que se faenan para abastecer carnicerías locales, al margen de los controles oficiales.
“Es buena parte de lo que pretendemos solucionar. Nosotros como entidad gremial tenemos que abocar por las buenas prácticas. No podemos estar a favor nunca de que el productor carnee a sus animales abajo de un sauce. Tratamos de darle la formalidad y las herramientas para que pueda vender un animal en mejores condiciones y a un mejor precio”, afirmó García.
En esto fue clave el trabajo coordinado con la consignataria Otermin y Massini, con base en la localidad de Río Colorado, quienes pusieron a disposición sus camiones y organizaron la recogida de los animales en los distintos puntos, algunos de los cuales requirieron traslados con chasis de los propios productores.
“Esta es una zona que no está acostumbrada a la consignataria, porque es mayormente una zona ovina y acá todo sale directo al frigorífico, en especial el cordero. Lo que hay es mucho comisionista que compra hacienda y la vende a frigorífico, porque lo que había que hacer un ejercicio de traer algo un poco más armado. Y esta firma nos ayudó, con charlas previas, a despejar dudas”, destacó el secretario.
Otro punto central fue la tramitación de todos los permisos para mover hacienda, y el cumplimiento de la trazabilidad a partir de la implementación de las caravanas electrónicas. Desde hecho, uno de los mayores obstáculos fue conseguir aquellas reglamentarias de color verde, que son las indicadas para la zona libre de aftosa sin vacunación.
“No había en stock, las tuvimos que pedir. Nos mandaban las blancas y nosotros las teníamos que devolver porque no eran las que correspondían. Tardamos bastante con eso y muchos productores se tuvieron que acomodar al asunto. Hubo que hacer docencia”, señaló García.
-¿Y cómo fue la actitud de los productores? ¿Les costó adecuarse al sistema? ¿Había temor o desconfianza?- le preguntamos.
-Nosotros apuntamos a la confianza que nos tienen. Hubo mucha duda, mucha incertidumbre, el “qué pasa si no sale”, y lo que hicimos fue demostraron con el ejemplo. Somos productores, algunos administramos varios establecimientos, y participamos del remate con lo nuestro. Es parte del ejercicio, de esta primera vez. Seguramente con el tiempo será más fácil. Acá fue todo remate de invernada y faena. Después trataremos de buscarle el lado más productivo y apuntar a la cría extensiva, que es nuestro fuerte.
Además de la organización del evento, uno de los aspectos más destacados por los asistentes fue la predisposición de la Comisión Directiva de la Rural –conformada en su mayoría por productores jóvenes- para asistir en todo el proceso. “No se les cayeron los anillos”, fue de los halagos más comentados en la jornada.
“Esto siempre fue así. No es algo de esta comisión sino de todas las anteriores”, analizó Santiago Stariha, tesorero de la entidad.
“En cada exposición, en cada evento siempre estamos todos haciendo todo. Yo soy tesorero pero si tengo que estar en el corral o salir a manguerear lo hago. También soy productor y acá todos nos arremangamos. Vimos a asumir el riesgo y hablar el mismo idioma de los productores, para que entiendan lo que está pasando”, concluyó.
Los dirigentes esperan que la exitosa experiencia, que permitió fortalecer lazos en el sector y demostrar la calidad de la ganadería patagónica, se repita más pronto que tarde.