
El peso relativo del aceite en el valor integrado de la soja con destino industrial alcanzó un máximo histórico ¿Qué implica?
El peso relativo del aceite en el valor integrado de la soja con destino industrial alcanzó un máximo histórico este martes en las cotizaciones presentes en el mercado estadounidense CME Group (...
El peso relativo del aceite en el valor integrado de la soja con destino industrial alcanzó un máximo histórico este martes en las cotizaciones presentes en el mercado estadounidense CME Group (“Chicago”).
El aceite de soja alcanzó una proporción relativa del 52,8% en el valor integrado del poroto, considerando los valores de los contratos Mayo 2026 del CME Group y una proporción teórica industrial de 80-20% de harina-aceite de soja respectivamente.
“Esto significa que el valor industrial de la soja está más centrado en el aceite que nunca, lo que supone un cambio respecto a cómo ha funcionado históricamente”, señaló Karen Braun, analista granaria de la firma estadounidense Zaner Ag Hedge, en redes sociales.
La razón detrás de ese fenómeno es doble. Por un lado, el aceite de soja, insumo clave para elaborar biodiésel en EE.UU., viene copiando las alzas registradas en el mercado internacional de petróleo y combustibles fósiles provocadas por la guerra en Medio Oriente.
Por otro, los valores del aceite de soja en EE.UU. se encuentran impulsados ante la expectativa de un crecimiento del consumo interno de biodiésel generado a partir del nuevo marco normativo de promoción de biocombustibles impulsado por el presidente Donald Trump.
Si bien el mayor producto obtenido del procesamiento de soja es la harina, el hecho de que el aceite genere un mayor ingreso económico para las industrias oleaginosas plantea un cambio de escenario, ya que el sector puede eventualmente “subsidiar” el valor del producto forrajero para agilizar la logística del mismo y concentrar esfuerzos en comercializar el producto de mayor valor.
La primera vez que se registró un fenómeno similar fue también durante un conflicto bélico: en 2022 luego de la guerra ruso-ucraniana, cuando los valores de los valores de los combustibles treparon de manera significativa.
Sin embargo, cuando las rutas marítimas se normalizaron, los valores se desinflaron para regresar a los niveles previos al conflicto presente en el Mar Negro, que continúa hasta el presente.