
El “oro líquido” que antes nadie quería: La creciente demanda de suero dispara inversiones millonarias en industrias lácteas internacionales, que ya ganan con este subproducto más que con el queso
Lo que durante décadas fue poco más que un descarte de la industria quesera se está convirtiendo en una revolución global. El suero de leche, impulsado por la demanda de consumidores fitness y ...
Lo que durante décadas fue poco más que un descarte de la industria quesera se está convirtiendo en una revolución global. El suero de leche, impulsado por la demanda de consumidores fitness y por nuevas tendencias asociadas a tratamientos de salud, está reconfigurando la economía de la cadena láctea.
Según un informe publicado por el sitio Dairy Reporter, “los precios de la proteína de suero de leche se han disparado a máximos históricos” y su valor “es de 11 dólares por libra cuando antes valía 4 dólares”. Es decir casi triplicó su precio.
Esto se debe a los cambios que se están dando en las tendencias alimenticias. Crece fuerte la demanda de proteínas de alta calidad, lo que no solo responde a los clásicos consumidores vinculados al deporte, sino también a quienes buscan mejorar su nutrición en tratamientos médicos que recomiendan una mayor ingesta proteica.
El cambio es tan profundo que, en algunos casos, las fábricas de queso ya ganan más dinero con el suero que con el producto principal, dijeron en Dairy Reporter.
Este es la promoción sobre el suero que hace otro sitios especializado, Dairy Summit:
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Este nuevo escenario desató una ola de inversiones sin precedentes. “Fonterra, de Nueva Zelanda, invirtió 50 millones de dólares en la ampliación de una fábrica de suero el año pasado; Friesland Campina adquirió un proveedor estadounidense de suero que ya estaba aumentando su propia capacidad; mientras que Tirlán, la mayor procesadora de lácteos de Irlanda, anunció en noviembre sus planes para invertir 126 millones de euros en una planta”.
En Asia, Amul, la mayor procesadora de leche de la India, también está duplicando el tamaño de su planta de proteína de suero y construyendo dos nuevas instalaciones para el procesamiento de proteínas en respuesta a la demanda.
Esta tendencia es quizás más pronunciada en Estados Unidos, donde se han invertido más de 11.000 millones de dólares en 53 fábricas de productos lácteos nuevas o ampliadas, cuya apertura está prevista para 2028.
Este boom tiene su contracara. La producción de suero está atada a la elaboración de queso, es un subproducto de dicho proceso, por lo que el crecimiento podría generar un exceso de oferta en ese mercado. “El crecimiento podría provocar temporalmente un exceso de oferta en el mercado y reducir los precios del queso a corto plazo”, advirtió Lucas Fuess, analista de Rabobank.
A esto se suma otra incógnita clave: la disponibilidad de leche. Con tantas plantas nuevas en camino, la competencia por la materia prima será cada vez más feroz. “La pregunta más relevante es: ¿Quién se quedará sin leche?”, planteó el analista Mike McCully, anticipando que algunas industrias podrían tener que pagar más para asegurarse el abastecimiento, mientras otras quedarán relegadas.
En paralelo, aparecen cambios estructurales en la producción primaria. El cruce entre ganado lechero y de carne —una práctica que gana terreno— está mejorando los ingresos de los productores y, según los analistas, “ha transformado radicalmente la economía de la producción lechera”.
Todo indica que el suero dejó de ser un residuo para convertirse en el nuevo “commodity estrella” del sector. Una ironía que no pasa desapercibida: la industria láctea podría encontrar su salida a años de márgenes ajustados gracias a aquello que, hasta hace no tanto, nadie quería.