
El gobierno sufre de bipolaridad y la padecen los investigadores del INTA: Enfrentado con Luis Caputo, Federico Sturzenegger volvió a hablar de una reforma y posible fusión con otros organismos
Ya parece joda (y de mal gusto) lo que hace el gobierno de Javier Milei con los investigadores y técnicos que trabajan en el Instituto Nacional de Te...
Ya parece joda (y de mal gusto) lo que hace el gobierno de Javier Milei con los investigadores y técnicos que trabajan en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Desde hace más de un año, diferentes referentes del gobierno plantean aplicar diferentes recetas para controlar y achicar la estructura de dicho organismo. Pero no definen ninguna, o avanzan y retroceden al ritmo de las internas en el Gabinete. Y así, llenan de incertidumbre a miles de personas, que todas las noches se acuestan esperando el tiro de gracia para sus puestos de trabajo.
En esta materia, queda claro, el Poder Ejecutivo parece de una clara bipolaridad muy dañina.
El trastorno bipolar es “una afección mental caracterizada por cambios extremos y frecuentes en el estado de ánimo”. En este caso, los estados alterados son de quienes padecen las idas y vueltas de los ministros Luis “Toto” Caputo y Federico Sturzenegger, que parecen divertirse y vienen pulseando entre ellos para imponer su receta para el ajuste. Moldean y proyectan un INTA como si fuera un pedazo de plastilina, sin darse por enterados que ahí dentro hay cientos de personas que no saben si podrán continuar con sus investigaciones o miles que desconocen si el día de mañana conservarán su puesto de trabajo.
A esta altura, ambos ministros parecen malas personas.
“EL INTA SERÁ REDISEÑADO INTEGRALMENTE EN LAS PRÓXIMAS SEMANAS”
Así anunció el Ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, en La Nación Más.
Además, detalló que, actualmente, “el presupuesto del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) equivale a la… pic.twitter.com/t2eBamjMNu
— Impuestos&Equidad (@ImpuestosyE) May 27, 2025
La última noticia es que el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, fue a hablar con el periodista amigable de turno e insistió en que los próximos días el gobierno “continuará con el cierre y reestructuración de organismos públicos, con el foco puesto en áreas clave como economía, salud y transporte”.
En una entrevista con Esteban Trebucq en LN+, el funcionario resucitó su proyecto de intervenir a los organismos descentralizados para “integrarlos nuevamente a la administración central o reestructurarlos según cada caso particular”. Y mencionó en concreto de nuevo en la lista de potenciales intervenciones al INTA, del que dijo que “gasta la mitad de las retenciones del maíz” (sic).
No tiene idea el ministro de que el Fondo del INTA se nutre de una tasa a la importación que recauda muchísimo más dinero del que gasta el organismo, y que ese dinero va directamente a engrosar los ingresos del Tesoro Nacional, que luego devuelve migajas para los salarios y las investigaciones.
Sin entrar en detalles (nunca entra en detalles), el achicador del Estado insistió con un proyecto de su autoría que había planteado semanas atrás, y que -en el caso del INTA y otros organismos que dependen del Ministerio de Economía- chocan de bruces con los planes establecidos desde el área de Caputo.
En rigor, mientras Sturzenegger plantea la opción de unificar el INTA con otros organismos como el INTI y la Conae (Comisión de Actividades Espaciales), la estrategia aplicada por Caputo y su adláter productivo Juan Pazo es otra. De hecho, en los últimos días desde Economía comunicaron a la Mesa de Enlace que planean modificar por decreto el Consejo Directivo del Instituto para poder así acelerar un proceso de ajuste del personal (con posibles 1.500 despidos) y de venta de campos y otros bienes patrimoniales del organismo.
El Consejo Directivo del INTA, por ley, es la máxima autoridad política allí. Lo conforman delegados de las universidades, dirigentes rurales y representantes del Poder Ejecutivo. Por su composición, el Estado federal no tiene mayoría. Y por eso, los actuales consejeros ha actuado hasta aquí como una especie de tabique de contención a los planes de ajuste que llegan desde el gobierno.
Incluso en febrero pasado aprobó un plan propio de ajuste, que evitaba los despidos, que al poco rato fue desechado por el Palacio de Hacienda. Caputo y Pazo, con el decreto anticipado días atrás, quieren alterar la conformación histórica del Consejo -echando a los representantes universitarios y de los Grupos CREA- para que los votos queden equilibrados: cuatro para el gobierno y cuatro para las entidades “dóciles” de la Mesa de Enlace.
De allí la bipolaridad, o la multipolaridad. Nadie sabe para dónde saldrá corriendo la coneja. En medio de una visible interna entre los ministros, ni el propio presidente del INTA y su vice, los productores Nicolás Bronzovich y María Beatriz Pilu Giraudo, tienen ya demasiado claro cuál es su rol dentro del instituto ni a quien deben responder. Por eso, en los últimos días hubo rumores sobre su desplazamiento. Ni ellos, que responden al Ejecutivo, pisan sobre suelo sereno.
Mucho menos sabe qué hacer el director nacional elegido por concurso, Ariel Pereda, que enfrenta una parálisis institucional alarmante. Tal como contó Bichos de Campo, mientras se analiza un nuevo retiro voluntario, muchos investigadores están pegando el salto hacia el sector privado.
“El kirchnerismo hizo crecer mucho al Estado con organismos descentralizados que podían cobrar. Eso hizo que empezaran a crear trámites para generar caja. Nosotros los vamos a devolver a la administración central”, expresó Sturzenegger, que parece disfrutar de tener a tanta gente en ascuas, en la entrevista con Trebucq, antes de confirmar que el INTI y el INTA formarán parte del proceso de reestructuración.
Y para que más gente sufra de la incertidumbre que provoca esta bipolaridad, también deslizó que el Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) podría ser parte de esta gran reforma. El Senasa también pertenece a la órbita de Economía. Juan Pazo colocó el año pasado allí a una interventora de su confianza como gerenta ejecutiva, María Eugenia Barbieri, pero la acaba de trasladar a la Secretaría de Transporte. Mientras tanto, el presidente del organismo sanitario, Pablo Cortese, se apoya en Sturzenegger para sobrevivir a fuertes disputas internas.
“El Presidente nos exige seguir con la motosierra”, insistió Sturzenegger.
La gran duda es cómo usarán ese instrumento, cuándo y de qué manera. La bipolaridad en el gobierno, por ahora, provoca angustia en miles de personas.
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