
El feminismo menos pensado: Una dirigente de la Sociedad Rural Argentina planteó que las mujeres “quedan al margen de las decisiones” sobre las políticas agropecuarias
A Nicolás Pino, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA) y sin duda uno de los dirigentes empresarios más influyentes de esta era libertaria, le apareció en los alrededores una veta fe...
A Nicolás Pino, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA) y sin duda uno de los dirigentes empresarios más influyentes de esta era libertaria, le apareció en los alrededores una veta feminista impensada. Sucede que Eloísa Frederking, una productora importante que ocupa una vicepresidencia en dicha entidad, se descargó de lo lindo, argumentando que pese a muchos progresos las mujeres todavía no tienen poder de decisión en la elaboración de políticas para las cadenas agroalimentarias globales.}
“Las mujeres no pueden integrarse plenamente en las cadenas de valor agroalimentarias si participan en la producción, pero quedan al margen de las decisiones que definen esas cadenas”, afirmó Eloisa al inicio de su exposición del encuentro que se realizó en Roma, Italia, para celebrar el día mundial de la alimentación. Dos días antes había sido el día internacional de la Mujer Rural.
“Las mujeres no solo debemos estar en el campo, sino también en la mesa donde se decide el futuro de la agricultura”, reclamó la dirigente de la SRA en un discurso bastante duro ante representantes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y de la Organización Mundial de Agricultores (WFO).
En ese contexto, Frederking destacó la importancia de fortalecer la participación de las mujeres en las cadenas de valor agroalimentarias y en los espacios donde se toman las decisiones que definen el futuro del sector. En su caso, fue la primera mujer en llegar a la vicepresidente de la Rural, poco tiempo antes de que otra mujer, Andrea Sarnari, fuera elegida presidenta de la Federación Agraria.
Pese a ello, Eloisa machacó con el concepto de que todavía falta empoderar más al género.
“Las mujeres somos productoras, empresarias, empleadoras y generadoras de valor. Sin embargo, con demasiada frecuencia seguimos siendo consideradas principalmente como destinatarias de asistencia, en lugar de ser reconocidas como actores económicos con capacidad para invertir, innovar, desarrollar sus empresas y liderar”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que la integración en las cadenas de valor implica mucho más que producir. “Significa tener acceso al capital, los insumos, la tecnología y los mercados. Pero también implica contar con la capacidad de negociar, organizarnos y participar en las instituciones donde se toman las decisiones”, expresó.
Asimismo, destacó que el desafío requiere un compromiso conjunto de las instituciones públicas y privadas. “Las organizaciones de productores, las empresas, las instituciones financieras y los gobiernos también deben eliminar las barreras que impiden que las mujeres accedan a esos espacios”, afirmó.
“A las mujeres productoras: no esperen a que otros hablen por ustedes. Prepárense, involúcrense en sus organizaciones y ocupen su lugar en los espacios de toma de decisiones”, se despidió la dirigente.