
El caso Minnow: Desde Tandil, un grupo de pibes creó un sistema digital para resolver problemas a la hora de pulverizar
En el medio del desfile de fierros que suele ser cada edición de Expoagro, a veces lo más interesante no está en lo más grande sino en lo más chico. En la carpa Agtech, donde se agrupan esos d...
En el medio del desfile de fierros que suele ser cada edición de Expoagro, a veces lo más interesante no está en lo más grande sino en lo más chico. En la carpa Agtech, donde se agrupan esos desarrollos que buscan meterse en el día a día del productor, una “cajita negra” redonda, mínima, casi insignificante a simple vista, terminó captando la atención. En la mano entra completa. Pero lo que propone va bastante más allá del tamaño.
Se trata de Minnow, un sistema desarrollado en Tandil que apunta a un problema concreto y cada vez más sensible, que apunta a cómo se pulveriza y qué pasa realmente durante ese proceso. Justamente Tandil fue región pionera en la discusión sobre la reglamentación de la aplicación de fitosanitarios.
“Esto que tenés en la mano es una estación meteorológica” explicó Mariano Scasso, ingeniero a cargo del sistema digital para el agro Minnow Cbox. Pero no es una estación más, sino que mide velocidad y dirección del viento, no tiene cables y se alimenta con energía solar. Todo en un dispositivo portátil.
El sistema se completa con una tablet y una unidad propia —la llamada C-Box—. Entre los tres dispositivos arman una red Bluetooth, “el mismo que usás con los auriculares”, remarcan, con un objetivo claro: simplificar al máximo la instalación en una pulverizadora. A partir de ahí, empieza lo importante.
El corazón del desarrollo está en capturar variables que, hasta ahora, muchas veces quedaban libradas a la intuición o a mediciones generales. “Lo que hacemos es registrar variables climáticas en tiempo real y mostrárselas al operador, y además medimos la variabilidad del caudal de la máquina”, detalló Scasso.
En términos prácticos, eso significa que cada dos segundos el sistema está leyendo qué pasa en ese punto específico del lote: cómo sopla el viento, en qué dirección, y cómo está trabajando la máquina. Y en base a eso, actúa.
“El operador recibe alertas si hay viento excesivo y recomendaciones sobre la presión de trabajo”, explicó el desarrollador. Es decir, no automatiza la decisión, pero sí le da información concreta para corregir en el momento.
El ejemplo es bastante claro: una aplicación que empieza a la mañana con condiciones adecuadas puede volverse riesgosa horas después. “Si el viento rota o aumenta, el sistema te avisa”, señalaron.
Ahí aparece una de las diferencias con los monitores tradicionales, ya que no se trata solo de registrar, sino de intervenir mientras el trabajo está ocurriendo.
Pero el segundo paso y quizás el más interesante viene después. Toda esa información se sube a la nube y queda disponible para analizar cómo fue el proceso completo. Y ahí es donde el sistema empieza a dialogar directamente con el resultado agronómico.
“Si después tenés un problema de control de malezas o detectás un sector con fallas, podés volver a los datos y entender qué pasó”, explicaron.
Mirá la entrevista completa con Mariano Scasso:
Detrás de Minnow hay una empresa con otro origen: Cat Hill, dedicada desde hace años a la producción de coadyuvantes. “Con más de veinte años en pulverización, vimos que hacía falta incorporar tecnología para dar un paso adelante”, explicaron.
Todo el sistema —hardware y software— es desarrollo propio, desde Tandil. Y no aparece como algo aislado, sino como parte de una estrategia más amplia que combina insumos con monitoreo y análisis. Incluso ofrecen un servicio adicional: no solo entregan los datos, sino que los procesan y devuelven recomendaciones.
“Hoy estamos llenos de datos, pero convertirlos en información no es tan directo. Nosotros miramos los datos por el productor y lo llamamos si detectamos problemas”, señalaron.