
¿El ajo argentino será aplastado por el chino? Los productores mendocinos estiman que la siembra caerá un 30% este año y advierten que “se nota una pobreza importante” en el sector
Con la mayor parte del ajo de la campaña anterior ya comercializado –solo resta el porcentaje destinado a cámaras frigoríficas-, el sector, nucleado principalmente en la provincia de Mendoza, ...
Con la mayor parte del ajo de la campaña anterior ya comercializado –solo resta el porcentaje destinado a cámaras frigoríficas-, el sector, nucleado principalmente en la provincia de Mendoza, comienza a hacer sus primeros balances. Pero a priori, poco tienen de positivos.
“El 2025 fue un año muy difícil, uno de los más difíciles de los últimos 20 o 25 años”, dijo en seco Fabián Fusari, el presidente de la Asociación de Productores, Empacadores y Exportadores de Ajo, Cebolla y Afines (Asocamen), en el programa Agro Recargado, emitido por Radio Aconcagua.
Como si esto fuera poco, y en plena siembra de la nueva campaña, el productor alertó: “Habrá una disminución de un mínimo de 30% en la superficie sembrada, porque no está el dinero para comprar los insumos, el combustible, para preparar los suelos. Hay una pobreza importante en el sector”.
Aunque penoso, el panorama no genera sorpresa en el sector, que meses atrás lo venía adelantando como un escenario posible. Y es que desde octubre del año pasado, una decisión tomada por Brasil desató una crisis en Cuyo que no es sencilla de paliar. La no renovación de una medida antidumping que el país carioca le aplicaba a China –acordada entre los productores brasileros y argentinos- , sumado a la exención del pago de impuestos a 4 firmas de ese gigante asiático, planteo una competencia de precios muy difícil de sostener.
Hasta ahora, todo el ajo que ingresaba desde otros países debía pagar un arancel de 7 dólares por caja, sumado al 35% de gravamen por no pertenecer al Mercosur.
“Esa medida antidumping apareció por primera vez en 1995, y desde ahí siempre se hizo un trabajo en conjunto entre la Asociación de Productores de Ajo de Brasil (ANAPA) y Asocamen para irlo renovando. Pero creyendo que podían llegar a mejorar su comercialización, la quitaron. Brasil tiene costos aproximados de 22 dólares por caja de ajo, y hoy en día estas 4 empresas ingresan con precios de 15,80 dólares. Es imposible competir contra precios tan bajos”, explicó Fusari.
El mayor inconveniente surge del hecho de que Brasil absorbe el 70% de las exportaciones de ajo local, dejando solo un 30% a distribuirse entre destinos como Estados Unidos, España, la Unión Europea, Taiwán, México y Australia. Lo que se venía alertando hasta ahora era que avanzada del ajo chino supondría que, tarde o temprano, los productores deberían conquistar otros mercados o mermar su producción.
Hoy, con el diario del lunes, la balanza parece estar inclinándose con fuerza hacia la segunda opción.
“El ajo mendocino tiene muy buenas características organolépticas, de sabor, colores, olores. Estamos geográficamente muy bien ubicados. Tenemos un invierno bien marcado que hace que no sea necesario ningún tipo de manipulación en las horas de frío. El ajo de China tiene una calidad aceptable porque exportan solamente el 5% de lo que producen y tienen posibilidad de seleccionar los mejores. Pero no tienen la inocuidad y calidad del mendocino. Lo más atractivo que tiene China es que puede producir a precios muy económicos y aún así ganar dinero”, señaló Fusari.
Uno de los impactos más palpables de esta pulseada no buscada fue la caída de muchas operaciones ya cerradas por Argentina con otros mercados. Y es que al ingresar ajo chino a Brasil a un precio un 60% por debajo del ofrecido por Mendoza, países como México, Estados Unidos y la UE buscaron renegociar.
“Hubo un efecto dominó en nuestros ajos. Bajaron un 40% o 50% los valores a los cuales se habían cerrado los contratos. Sin querer, esa decisión de Brasil tuvo una repercusión en el mundo en donde prácticamente se cayeron todos los precios. Y al caer, era imposible vender una caja por debajo del 30% o 40% de lo que costó producirla. Esa diferencia produjo un caos en los precios de compra del productor y en los costos de empaque. Y las empresas quedaron muy resentidas económicamente. Ahora, entre marzo y abril, vemos las consecuencias”, lamentó el titular de Asocamen.
Pero en el sector no pierden la esperanza de que Brasil revea esta decisión, que afecta incluso a los productores de ajo de su país. En este sentido, Fusari adelantó que el gobierno de Mendoza, junto a Pro Mendoza, trabaja con Cancillería para impulsar una revisión de esta medida, y para controlar especialmente el ajo que ingresa sin pagar aranceles.