
El agrónomo Ricardo Maich tiene algo que contar sobre el cultivo familiar de maíz y la posibilidad de realizar mejoramiento propio
Ricardo Héctor Maich, que es ingeniero agrónomo e investigador de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba, volvió a escribir para Bichos de Campo...
Ricardo Héctor Maich, que es ingeniero agrónomo e investigador de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba, volvió a escribir para Bichos de Campo, esta vez par contarnos que existe la posibilidad de realizar mejoramiento de maíz no modificado en pequeña escala y no depender de la compra de nueva semilla al año siguiente. Estas son las recomendaciones del agrónomo:
El cultivo familiar de maíz combina la agricultura tradicional con el manejo de huertas agroecológicas. Los híbridos que se usan no son genéticamente modificados y año tras año hay que incurrir nuevamente en el costo de la semilla. También se suelen cultivar poblaciones de maíz de libre polinización, aunque la brecha en rendimiento es del 20% cuando comparado con un híbrido.
Una ventaja respecto al uso de los híbridos es que el costo de la semilla no cuenta ya que el productor puede multiplicar y conservar su propia semilla. Es aquí donde el productor puede darle una vuelta más de rosca al rendimiento en grano de su población de maíz de libre polinización poniendo en práctica el método más antiguo empleado en el mejoramiento genético del maíz, la “selección fenotípica masal”.
Aunque resulte una verdad de perogrullo vale la siguiente afirmación: “un ambiente que potencia el rendimiento en grano también potencia la expresión de plantas genéticamente superiores”, y la fecha de siembra es determinante en tal sentido. Para el centro-norte de la provincia de Córdoba la ventana de siembra iría desde fines de noviembre a mediados de diciembre.
Por otra parte, y ciclo tras ciclo de selección masal, el productor debería observar que su población de libre polinización acorta la distancia en términos relativos respecto al híbrido no genéticamente modificado. No es responsabilidad del productor medir el progreso genético de su población de libre polinización, pero perseverar con la práctica de selección individual haciendo los ajustes del caso (tipo de grano, madurez, prolificidad, altura, etc.), más temprano que tarde lo harán poseedor de un recurso único.
Si aspiramos a incrementar en secano el rendimiento en grano de nuestra población de maíz de libre polinización, vayan las siguientes recomendaciones:
Disponer de una superficie de 1000 m2, sembrada en fecha óptima para la zona y con una densidad de siembra no superior a las 8 plantas por metro cuadrado. Delimitar a priori el lote por sectores (estratos). Entre las ventajas de trabajar por sectores se pueden mencionar el control de la variabilidad propia del lote por pequeño que este sea, y administrar el desgaste físico y mental cuando se camina y se selecciona a la vez. Por sector seleccionar y cosechar las espigas de aquellas plantas que cuenten con al menos dos espigas cuajadas. Cada seleccionador tiene en mente el tipo de planta que busca, por lo que esta decisión cuanto menos es subjetiva. Por sector, y al margen del número de hileras por espiga, ordenar las espigas de mayor a menor por su longitud. Conservar el 25 % de las espigas más largas y bien cuajadas. Doscientas espigas seleccionadas deberían ser suficientes para sembrar una hectárea en la próxima campaña agrícola.A los fines demostrativos se presentan los resultados de sendos ensayos conducidos en el Campo Escuela, en el que se comparan las filiales F4 y su derivada F5, ambas con sangre Dekalb, con el híbrido comercial DK 72-10.
Como se puede observar en la siguiente tabla, la brecha de rendimiento en grano (0% de humedad) al comparar ambas F4 (ciclo completo y corto) con el rendimiento del híbrido DK 72-10 (100%) fue del 20% y luego de un ciclo adicional de selección masal (F5) del 10%.
A manera de síntesis, al cabo de un ciclo de selección masal la brecha se redujo en un 50% (20% al 10%).