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Educando a Delfina Rossi: Aumentar el uso interno de bioetanol no implica “diluir” a la nafta

El directorio de una entidad bancaria es el máximo órgano de administración y gobierno corporativo. Sus integrantes cumplen roles fundamentales en lo que respecta al diseño de la estrategia, co...

Educando a Delfina Rossi: Aumentar el uso interno de bioetanol no implica “diluir” a la nafta

El directorio de una entidad bancaria es el máximo órgano de administración y gobierno corporativo. Sus integrantes cumplen roles fundamentales en lo que respecta al diseño de la estrategia, co...

El directorio de una entidad bancaria es el máximo órgano de administración y gobierno corporativo. Sus integrantes cumplen roles fundamentales en lo que respecta al diseño de la estrategia, control de riesgos, supervisión de la gerencia y cumplimiento normativo. Se trata de un cargo –muy bien remunerado– que requiere un perfil profesional altamente capacitado y con gran experiencia. Pero puede haber excepciones.

La Secretaría de Energía habilitó recientemente la posibilidad de aumentar el uso interno de biocombustibles, de manera de extender el corte máximo de bioetanol en naftas en hasta un 15%, mientras que en el caso del biodiésel esa proporción es ahora de hasta un 20%. Se trata de una medida diseñada para intentar contener el aumento del precio de los combustibles en la nueva coyuntura planteada por la guerra en Medio Oriente.

El agro argentino se transformó en un factor clave para poder congelar el precio de los combustibles (a pesar del “ninguneo” de los petroleros)

“Gracias (ministro Federico) Sturzenegger por ¿diluir la nafta? ¿Qué sigue? ¿Diluir la leche para los niños?”, manifestó en redes sociales Delfina Rossi, economista y directora del Banco Ciudad, en referencia a la habilitación de un mayor uso de biocombustibles de producción nacional en la matriz energética argentina.

La medida, en la que Sturzenegger no tiene nada que ver, porque la Secretaría de Energía depende del ministro Luis “Toto” Caputo, palidece frente a la realidad presente en Brasil, donde el corte mínimo obligatorio de bioetanol con nafta es del 30% y en estos días el gobierno del “licuador serial” de Luiz Inacio Lula da Silva está estudiando elevar el corte obligatorio a un 32% y quizás a un 35%, ya que el biocombustible elaborado con caña de azúcar o maíz es actualmente más barato que el proveniente de fuentes fósiles.

Brasil, con un corte obligatorio del 30% de bioetanol con nafta, tiene habilitada además la posibilidad de usar bioetanol al 100% en los vehículos “flex fuel”; entre ambos, sustituye más del 45% de la nafta por el biocombustible.

Cuando Brasil alcance un corte obligatorio del 35% –meta establecida en la “Ley del Combustible del Futuro” aprobada en 2024 por iniciativa de Lula da Silva, entonces la proporción de bioetanol al momento de cargar combustibles será superior al 50%, lo que implica que la nafta proveniente de fuentes fósiles será el combustible “de corte” con bioetanol y no a la inversa como sucede hoy. Un cambio de paradigma.

Si bien en Brasil el uso de bioetanol se consolidó décadas atrás como política de Estado en base a la caña de azúcar como insumo principal, en los últimos tiempos el crecimiento de la producción del biocombustible se sustentó en el maíz, lo que permite promover el desarrollo de valor agregado en origen al generar no sólo combustibles, sino también un recurso forrajero (burlanda de maíz) destinado a alimentación animal.

Para Argentina que lo mira por TV: La política bioenergética de Brasil resultó por demás exitosa para defender el precio del maíz

En la provincia de Córdoba se fabrican automóviles “flex fuel” que se exportan a Brasil, pero que, al no estar homologados en la Argentina, no pueden usarse aquí. Los vehí­culos flex fuel, que pueden usar nafta, bioetanol o una combinación de ambos, fueron introducidos en Brasil en 2003 y actualmente conforman la mayor parte del parque automotor de esa nación.

En la Argentina la capacidad de elaboración de nafta es limitada, por lo que el país debe compensar ese déficit con importaciones del combustible. Datos oficiales (Indec) muestran que en 2025 se emplearon 433 millones de dólares con ese propósito.

Vale recordar además que las naftas argentinas alcanzan, en el mejor de los casos, 91 octanos o RON2, pero la especificación técnica mínima para la nafta súper es de 95 octanos. Si no estuviera el bioetanol (125 RON), con cuya mezcla alcanza dicho requerimiento, debería recurrir al MTBE (115 RON) o al Tolueno (111 RON), ambos productos importados y altamente contaminantes y tóxicos para la salud.

Es decir: poner más “campo” en el tanque de combustible implica ganar en competitividad (menor precio), soberanía energética y salud. Pero para eso es condición necesaria tener una política de Estado diseñada por especialistas en la materia. Y gente que, desde cargos directivos en organizaciones o empresas públicas, no desinforme a la población con comentarios ajenos a la realidad de los hechos.

Fuente: https://bichosdecampo.com/educando-a-delfina-rossi-aumentar-el-uso-interno-de-bioetanol-no-implica-diluir-a-la-nafta/

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