
Desde que asumió Milei y comenzó a bajar retenciones, los márgenes de una hectárea agrícola crecieron entre 35 y 76 dólares: ¿Vos lo notaste? ¿Por qué no festejás?
Desde que comenzó su gestión, en diciembre de 2023, el presidente Javier Milei “devolvió” a la cadena agrícola cerca de 2.000 millones de dólare...
Desde que comenzó su gestión, en diciembre de 2023, el presidente Javier Milei “devolvió” a la cadena agrícola cerca de 2.000 millones de dólares, con su decisión de ir reduciendo gradualmente las retenciones descontadas a los productores. En el caso de la soja, el tributo bajó del 33 al 24%, en 9 puntos porcentuales o el 27,3%. Y eso implicó que un productor de la zona núcleo pudiera mejorar sus márgenes en cerca de 75 dólares por hectárea.
Es lo que dice un interesante informe elaborado por especialistas de la Fundación Mediterránea, que debería invitar a descorchar champagne celebrando semejante reducción de la presión impositiva. El análisis, firmado por el economista Franco Artusso, expone todo un dilema, porque por un lado mensura la generosa rebaja de retenciones producida desde la llegada del gobierno libertario. Pero al mismo tiempo reconoce que todavía no hay razones para el festejo de los productores.
Es al menos curiosa la situación: ¿Si Milei logró mejorar sensiblemente los márgenes de muchos productores, por qué persiste la sensación de que el Estado sigue robando recursos al sector y se continúa reclamando por el final de los derechos de exportación?
Hay un cuadro resumen muy interesante en el trabajo de la Mediterránea, que sirve de punto de partida para el análisis. Allí se muestra la generosa reducción de las alícuotas desde diciembre de 2023 a esta semana, cuando el gobierno volvió tímidamente volvió a reducir la presión por DEX en 1 o 2 puntos. En el gráfico se ve que el peso de las retenciones sobre los ingresos del productos se redujo 37,5% en los cereales de la fina (trigo y cebada), un 35,7% en el caso del girasol, un 29,2% para el sorgo y el maíz, y entre 27,3 y 27,4% para la soja y sus derivados. Visto así es mucho.
En términos macroeconómicos, además, el informe refleja el importante esfuerzo que está haciendo el Estado resignando recursos fiscales para “devolverlos” a los productores. “Las estimaciones indican que, con las alícuotas vigentes, la recaudación por DEX en 2026 rondará los 5.030 millones de dólares”, dice la Mediterránea. Y compara: “si se hubieran conservado las tasas de fines de 2023, la recaudación ascendería a casi 7.000 millones, manteniendo constantes los volúmenes de producción y exportación”.
“En otros términos, las modificaciones aplicadas en los últimos dos años implicaron una devolución cercana a 1.950 millones de dólares al complejo productivo”, insiste el documento en mensurar el gesto oficial. La última rebaja, tal y como se calculó desde varias fuentes, implicaría unos 520 millones de dólares o “una cuarta parte del monto ya devuelto”.
Nadie puede negar, en este punto, que la gestión libertaria se ha mostrado generosa -al menos comparado con otros gobiernos- con los productores. ¿Y entonces por qué la reacción del sector es tan apática? Porque los chacareros no pasan de decir que el gobierno “va en el sentido correcto”, pero no pasan de eso. Lejos están de festejar.
Artusso va más allá tratando de reflejar el impacto de este sendero de rebaja de retenciones sobre los productores. Y entonces elaboró un cálculo de la rentabilidad promedio del sector para la actual campaña 2025/26, y lo que hubiera sucedido con la misma si se siguieran aplicando las retenciones de diciembre de 2023. “En concreto, se intenta responder a la siguiente pregunta: ¿en cuánto mejoró la rentabilidad del campo por la rebaja de retenciones?”, plantea.
Para hacer ese estudio, se tomaron cuatro modelos agrícolas que IERAL utiliza habitualmente para medir los márgenes agrícolas, y que se definen a partir de dos zonas geográficas -la zona núcleo (sudeste de Córdoba, sur de Santa Fe y norte de Buenos Aires) y la zona extrapampeana (norte de Córdoba, Santiago del Estero y otras áreas del centro-norte del país)- y dos modalidades de tenencia de la tierra (campo propio y campo alquilado). En todos los casos se asume una escala de 500 hectáreas, una rotación de cultivos 50% soja-50% maíz y rendimientos medios de los cultivos según zona.
Este es el resumen de los resultados de dicho ejercicio.
El productor mejor acomodado, que trabaja su campo propio en la zona núcleo, el margen neto le ha mejorado en 76 dólares por hectárea, de 384 dólares que le quedarían con las retenciones del 33% en soja y 12% en maíz, a 459 dólares que le reditúa ahora cada hectárea, con las nuevas retenciones de 24% y 8,5%.
En los cuatro modelos, según la zona y el régimen de tenencia de la tierra, “el esquema tributario vigente implica una mejora de entre 38 y 76 dólares por hectárea en la rentabilidad neta del productor respecto de la que se habría registrado en 2025/26 si las alícuotas de DEX no bajaban”, es la conclusión del trabajo contra fáctico.
¿Y entonces? ¿Son desagradecidos los productores de granos?
El propio informe de la Mediterránea empieza a desandar este intríngulis. Por un lado porque aclara que “aún a pesar del alivio impositivo, la carga tributaria continuará siendo muy elevada en 2025/26: del 53-73% para propietarios y arrendatarios de zona núcleo, y del 67-123% para propietarios y arrendatarios de zona extrapampeana, respectivamente”. Esto es, el porcentaje de la rentabilidad del negocio que se va en pagar impuestos.
Esto a su vez implica:
Que la carga tributaria supere al 50% en todos los casos significa que, en dólares por hectárea, el productor seguirá pagando más por impuestos que lo que logre conservar como margen neto el próximo año. Que la carga tributaria resulte superior al 100% para arrendatarios de la zona extrapampeana significa que los impuestos siguen haciendo inviable a la actividad en esos casos. Vale recordar que se estima que el 70% de la agricultura se realiza sobre campos alquilados.-Hay un punto adicional, que este estudio no ha contemplado. Para hacer los cálculos de los márgenes se tomó un precio FOB actual de la soja de 414 dólares por tonelada. En diciembre de 2023, cuando asumió Milei y las retenciones eran de 33%, ese mismo precio rondaba los 500 dólares. Es decir que en todo caso, la rebaja de retenciones dispuesta por este gobierno no hizo otra cosa que compensar el efecto de la fuerte baja de las cotizaciones internacionales.
Visto de otro modo, si se hubieran mantenido las retenciones en los niveles previos y con los precios actuales, seguramente el campo estaría en pie de guerra.
Otro análisis debería contemplar el peso creciente de los insumos agrícolas que cotizan en dólares sobre los márgenes de los productores, incluyendo la presión alcista que sigue caracterizando el mercado de tierras agrícolas. Esto implica que no siempre la “devolución” de retenciones al sector termina en manos del chacarero sino que se diluye en la cadena.
Esto sin mencionar las distorsiones en los procesos de formación de precios que se han producido todos estos años, desde que el ex ministro Sergio Massa recurrió primero a los sucesivos Dólar Soja y luego el actual ministro Luis Caputo decidió utilizar las retenciones como mecanismo para que la agroexportación le anticipe divisas. Todo eso genera ruido en los mercado y provoca que no siempre se refleje la rebaja de retenciones como corresponde.
Como sea, la Fundación Mediterránea plantea la importancia de “continuar con el proceso de reducción de DEX”, ya que “muchas de las tierras que hoy no son rentables a causa de los impuestos (zonas marginales, de menor productividad y mayor distancia a los puertos, especialmente si pagan alquiler) podrían volverse rentables y reactivar la expansión de la frontera agrícola”.
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