
De Raíz: Ernestina Anchorena lidera la restauración de la Estancia La Paz, que conserva el legado de Carlos Thays en las sierras de Córdoba
Ubicada en Ascochinga, Córdoba, Estancia La Paz tiene una historia ligada a la construcción política argentina. Originalmente estas tierras formaron parte de la e...
Ubicada en Ascochinga, Córdoba, Estancia La Paz tiene una historia ligada a la construcción política argentina. Originalmente estas tierras formaron parte de la estancia jesuítica Santa Catalina y luego pasaron a manos de la familia Funes. Más tarde quedaron vinculadas a Julio Argentino Roca, quién se casó con Clara Funes y bautizó el lugar como Estancia La Paz.
Durante una recorrida De Raíz produjo un video para mostrar los jardines de la estancia y fue posible conocer cómo este parque histórico logró recuperar su esencia original sin perder una mirada contemporánea sobre el paisaje.
El video del lugar y charla con la gerente:
Según cuentan los anfitriones, durante fines del siglo XIX y comienzos del XX, el lugar se convirtió en escenario de encuentros entre presidentes, dirigentes y figuras políticas de la época. Por allí pasaron nombres como Nicolás Avellaneda, Carlos Pellegrini y José Figueroa Alcorta. Pero además de su valor histórico y político, el predio guarda otro patrimonio igual de relevante: su parque.
A comienzos del siglo XX, Julio Argentino Roca convocó al reconocido paisajista francés Carlos Thays para intervenir el parque de la estancia. El mismo profesional que diseñó buena parte de los parques y avenidas emblemáticas de Buenos Aires dejó también su huella en las sierras cordobesas.
Todavía hoy pueden verse grandes ejemplares de eucaliptos, plátanos y otras especies de porte que estructuran el paisaje y conservan la lógica escenográfica típica de los diseños de Thays. El parque también incorporó lagos artificiales y visuales abiertas hacia las sierras, buscando integrar naturaleza y arquitectura.
Más de cien años después, el parque atravesó una nueva etapa de transformación con la llegada de la paisajista argentina Ernestina Anchorena, quien asumió el desafío de recuperar el espíritu original del lugar sin borrar su historia.
Durante la recorrida, Antonella Tessarolo, gerente del hotel desde 2013, contó cómo fue acompañar ese proceso de restauración y reorganización del parque. “Ernestina logró respetar y conservar los orígenes y la esencia de este parque”, explicó.
Según relató, el lugar era originalmente muy agreste y la intervención paisajística permitió ordenar los espacios mediante caminos, canteros y distintos niveles, integrando mejor la residencia con el entorno natural. Uno de los ejes del proyecto fue justamente trabajar sobre la memoria del jardín, investigando fotografías antiguas y recuperando especies históricas que habían formado parte del diseño original.
Además, se generaron terrazas y desniveles alrededor de la residencia principal para “aterrizar” visualmente la casa y vincularla de manera más armónica con el paisaje serrano. La transformación no quedó limitada al parque. También se realizaron importantes trabajos de restauración en el casco histórico de la estancia.
Según explicó Tessarolo, una de las decisiones fue recuperar la estructura original de algunos edificios que habían sido modificados con el paso del tiempo. Se separaron construcciones anexadas, se adaptaron espacios para nuevos usos hoteleros y se conservaron elementos históricos que todavía forman parte de la experiencia del lugar.
Actualmente, algunas habitaciones funcionan en sectores que antiguamente fueron espacios de servicio, como el viejo lavadero o la denominada “casa de mujeres”, donde existía una pileta cubierta. También se mantiene la suite histórica donde dormía Julio Argentino Roca dentro del casco principal, uno de los espacios más representativos del lugar.
Hoy Estancia La Paz funciona como hotel boutique y espacio para actividades vinculadas al golf, polo y eventos, manteniendo el enorme parque histórico como uno de sus principales atractivos. Entre árboles centenarios, senderos de piedra y jardines que mezclan historia y contemporaneidad, Estancia La Paz sigue mostrando cómo el paisaje también puede convertirse en una forma de conservar la memoria argentina.