
De Raíz: El jardín que nadie mira y que puede cambiar la llegada a casa
Cuando se piensa en el jardín de una casa, casi siempre la mirada se va hacia el frente o hacia el fondo. El frente porque e...
Cuando se piensa en el jardín de una casa, casi siempre la mirada se va hacia el frente o hacia el fondo. El frente porque es la primera imagen que se tiene desde la calle y el fondo porque suele ser el lugar elegido para disfrutar del verde, comer afuera, recibir amigos o pasar el tiempo.
Pero hay un tercer espacio que muchas veces queda olvidado: los laterales. Son esos pasillos que conectan la calle con el fondo de la casa y que, en muchos casos, tienen un tránsito mucho mayor del que se imagina. Por ahí se llega a la cocina, al quincho o a ese ambiente donde finalmente transcurre buena parte de la vida cotidiana.
El problema es que también suelen ser los lugares más difíciles de resolver. Son angostos, muchas veces tienen sombra, se usan para circular y terminan convirtiéndose en el lugar donde se dejan las bicicletas, la carretilla, las herramientas o la manguera. Todo lo que no se sabe dónde guardar, termina ahí.
Durante mucho tiempo se los pensó simplemente como espacios de servicio. Un lugar que había que atravesar para llegar al jardín del fondo. Pero esa mirada está empezando a cambiar y cada vez más paisajistas los incorporan como una parte importante del diseño de la casa.
No hace falta que el lateral se convierta en un gran jardín. A veces alcanza con ordenar el recorrido, elegir bien las plantas y aprovechar algunos recursos para que ese espacio deje de sentirse como un pasillo de paso.
La sombra, por ejemplo, no necesariamente es un problema. Lo primero es entender qué tipo de sombra tiene el lugar. No es lo mismo un lateral que recibe algunas horas de luz filtrada que uno donde prácticamente nunca llega el sol. Con esa información se pueden elegir plantas que realmente se adapten a esas condiciones, en lugar de intentar cultivar especies que necesitan sol directo.
También es importante mirar cómo se mueve la gente por ahí. En un espacio angosto no conviene ocupar todo el ancho con plantas, macetas u objetos. El recorrido tiene que seguir siendo cómodo y seguro. Una buena intervención puede ser mucho más simple de lo que parece.
Cuando no hay demasiado espacio en el piso, las paredes y los cercos también pueden jugar a favor. Incorporar vegetación en altura permite sumar verde sin quitar superficie de circulación. Lo mismo puede hacerse con algunos elementos verticales o macetas bien ubicadas.
La iluminación es otro recurso que puede cambiar por completo un lateral. Una luz puntual sobre una planta, una pared o parte del recorrido puede hacer que ese jardín siga teniendo interés cuando cae el sol. Y hay algo que muchas veces se pasa por alto: no todo lo que se usa en ese espacio tiene que desaparecer.
Si las bicicletas, la carretilla o la manguera necesitan estar ahí, también se puede pensar cómo guardarlas. Un lugar de guardado ordenado e integrado al diseño puede funcionar mucho mejor que tratar de esconder todo detrás de una planta.
La idea es que el lateral siga cumpliendo su función, pero que además forme parte del jardín. Porque, en definitiva, es un recorrido que se hace todos los días. Y ahí aparece una oportunidad interesante para el paisajismo.
El lateral puede funcionar como una transición entre la calle y la casa. Después del ruido, el movimiento y la energía que se trae de afuera, atravesar un pequeño recorrido verde puede ayudar a cambiar el ritmo antes de entrar.
No hace falta que sea un lugar para sentarse durante horas. Puede ser simplemente un jardín de contemplación, de esos que se disfrutan mientras se camina. Unas plantas, una textura, una sombra agradable, una buena iluminación o un pequeño rincón pueden alcanzar para que ese recorrido cotidiano se transforme en una experiencia diferente.
Por eso, cuando se piensa en intervenir un jardín, quizás no haya que mirar solamente qué pasa adelante y qué pasa atrás. También vale la pena prestar atención a ese costado de la casa que durante años quedó relegado a depósito, pasillo y lugar de paso. Muchas veces, justamente ahí, está uno de los recorridos más importantes del jardín.
Fuente: https://bichosdecampo.com/de-raiz-el-jardin-que-nadie-mira-y-que-puede-cambiar-la-llegada-a-casa/