
Cuatro jóvenes y sus ideas para ayudar con tecnología a los productores agropecuarios: ¿Qué dejó de novedoso el Acceleration Week 2026?
Hace unos días, en el Parque de Innovación de la Ciudad de Buenos Aires, se llevó a cabo la “Acceleration Week” de “FoodRise”, una iniciativa impulsada por el fondo Adventures y BID Lab ...
Hace unos días, en el Parque de Innovación de la Ciudad de Buenos Aires, se llevó a cabo la “Acceleration Week” de “FoodRise”, una iniciativa impulsada por el fondo Adventures y BID Lab que busca apoyar a proyectos tecnológicos vinculados a la producción de alimentos y el campo.
La actividad dentro de esa convocatoria de nombres tan raros fue intensa. Durante tres días intensivos se reunieron 12 startups seleccionadas entre más de 130 postulantes de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay. Estas se inscribieron atraídas por la posibilidad de que las seleccionadas serían ayudarlas durante 16 semanas a conseguir inversores, mejorar su negocio y validar sus ideas.
Tras la selección de los emprendimientos más destacados Bichos de Campo conversó con cuatro de los creadores tecnológicos presentes. Cada uno de ellos no contó de qué tratan sus propuestas y cómo serían de utilidad para el sector.
Paz Álvarez, que es cofundadora y CEO de Zavia Bio, comentó que es nieta de una productora agropecuaria y que vivió de cerca lo difícil que es el clima cuando su abuela tuvo que dejar el campo por culpa de la falta de lluvias adecuadas.
Años después la joven se asoció con un especialista en ciencias biológicas y armaron esta empresa que usa inteligencia artificial para diseñar proteínas nuevas. La meta principal que tienen es combatir las malezas que ya no mueren con los herbicidas de siempre, como el glifosato, que se inventó en los años setenta y ahora se enfrenta con yuyos que fueron mutando hasta volverse resistentes.
En esa AgTech también crearon un bioestimulante para que las plantas aguanten mejor la sequía, y ahora buscan usar este programa para conectarse con clientes y poder expandirse a otros países como Estados Unidos.
Enzo Galliani, biotecnólogo chileno y cofundador de Pewman Innovation, lo que hace es ir a lugares inhóspitos como la Antártida o los salares del desierto para buscar microorganismos que sobrevivan a temperaturas extremas, en un concepto que ya han ensyado otras empresas de bioinsumos.
Por las condiciones en las que sobreviven, esas bacterias tienen propiedades anticongelantes naturales, y ellos lograron aprovecharlas para crear un producto que se aplica sobre los cultivos para que no se quemen con las heladas.
Enzo explicó que cuando el hielo ataca a las plantas rompe los tejidos. Con este bioinsumo el productor se asegura de no perder cosecha ni calidad, e incluso puede animarse a sembrar antes de tiempo en cultivos sensibles como la papa.
Ya llevan varios años vendiendo ese producto en Chile a cientos de clientes y ahora quieren usar esta aceleración para llegar a otros mercados de la región y a Europa.
Desde Rosario se acercó Lucía Belga, de la startup Agrosintex, quien habló de un tema que suele sonar complicado: los gases que emite la hacienda bovina. Ella indicó que el metano no es solo un problema para el medio ambiente, sino que representa también una pérdida directa para quien engorda ganado, ya que cada gas que el animal expulsa es comida que pagó el productor y que no se convirtió en carne.
Después de probar varias formas para reducir estas emisiones de metano, como polvos y hasta golosinas para vacas que no funcionaban bien en la práctica, en ese emprendimiento crearon un pellet que se mezcla en una proporción muy pequeña, del 0,5% de todo el alimento, en el mixer del comedero.
Ese aditivo frena las bacterias que generan el gas en el rumen y hace que la comida se aproveche mucho mejor. Según explicó la investigadora, en ensayos con novillos pesados vieron que los animales comieron un 7% menos de ración y aun así ganaron hasta un 25% más de peso, lo cual demuestra que el cuidado ambiental también puede dejar plata en el bolsillo.
Finalmente, Arnaldo Lezcano e Ivo Peroni son dos ingenieros químicos que llegaron desde Paraguay con su empresa Terramas. Ellos crearon un hidrogel hecho a base de almidón de maíz que se coloca junto a la semilla al momento de sembrar. Cuando llueve o se riega, este material absorbe el agua, se infla y la guarda en la tierra, para luego ir soltándola directo hacia la raíz cuando el cultivo empieza a sufrir la falta de humedad.
Los jóvenes explicaron que su producto es totalmente biodegradable y que en pruebas en el Chaco paraguayo, que es una zona muy seca, lograron subir los rindes un 13% en maíz, además de aumentos de hasta el 30% en zonas más productivas.
El desarrollo les valió un viaje a Silicon Valley y hasta los invitaron de la Universidad de Berkeley, California, para probarlo en Estados Unidos, pero decidieron arrancar y validar todo en el Cono Sur, ya que las sequías golpean muy fuerte a todos los países vecinos.
Hubo otros casos de startups argentinas que fueron destacadas en este Programa de Aceleración de FoodRise, como se llama el hub de innovación Agrifoodtech impulsado por la aceleradora global Eatable Adventures.
Unibaio: desarrolla TurboCharge, un aditivo elaborado con microcápsulas biodegradables obtenidas a partir de residuos de caparazones de camarón. Su tecnología busca mejorar la absorción y eficacia de los productos fitosanitarios, permitiendo reducir la cantidad de agroquímicos utilizados sin comprometer la productividad de los cultivos. Qumir Nano: utiliza microorganismos y nanotecnología para producir bio-nanopartículas destinadas a la protección de cultivos. Su propuesta busca desarrollar fungicidas, bioestimulantes y otros insumos agrícolas que combinen eficacia, estabilidad y un menor impacto ambiental. Abydos Bioscience: desarrolla aceites y grasas especiales mediante fermentación de precisión, utilizando microorganismos capaces de producir lípidos. Su objetivo es ofrecer ingredientes funcionales a la industria alimentaria y reducir su dependencia de materias primas agrícolas sujetas a fluctuaciones climáticas y de precios. Pepton: trabaja en el desarrollo de proteínas antimicrobianas como una posible alternativa a los antibióticos tradicionales en salud animal. Su primer proyecto está orientado al tratamiento de la mastitis bovina, una enfermedad que genera importantes pérdidas en la producción lechera. EQUSLAC: produce leche de burra congelada y liofilizada, y trabaja para ampliar su acceso como alternativa nutricional en determinados casos de alergia a la proteína de leche de vaca. La empresa busca avanzar en el desarrollo de productos especializados y en su reconocimiento regulatorio.