
¿Cuáles son las perspectivas para una campaña de trigo 2026/27 que se desarrollará entre la guerra y la suba de costos? Malas, anticipa la cadena
En plena antesala de la campaña fina 2026/27, el trigo arranca con un combo incómodo: suba de costos, incertidumbre internacional y decisiones productivas que empiezan a ajustarse. Así lo descri...
En plena antesala de la campaña fina 2026/27, el trigo arranca con un combo incómodo: suba de costos, incertidumbre internacional y decisiones productivas que empiezan a ajustarse. Así lo describió Gonzalo Agusto, presidente de Argentrigo, la entidad de esa cadena, quien advirtió que el conflicto global -con impacto directo en el petróleo y la logística- ya está pegando de lleno en los números del productor.
“Estamos entrando en la precampaña y los insumos son cada vez más altos. Sin duda esto está generando impactos en las intenciones de siembra”, señaló el también economista de la Bolsa de Cereales de Córdoba. Según explicó, el primer canal de transmisión es claro: “El aumento del precio del petróleo incide en los costos logísticos, en las labores, en la cosecha y en los fertilizantes, que utilizan derivados del petróleo para producirse”.
En ese sentido, remarcó que el escenario cambió respecto de las primeras expectativas y mucho más en comparación con el cilo previo, que arrojó un récord de casi 28 millones de toneladas: “Al principio se pensaba que este conflicto no iba a durar mucho, pero hoy eso está cambiando. Se está atacando infraestructura y eso puede demorar una vuelta a la normalidad. Todas esas rispideces se trasladan en mayores costos”.
Pero no todo es negativo. Agusto planteó que esa misma tensión podría trasladarse a los mercados: “Si aumentan los costos del petróleo y los fertilizantes, es probable que los precios de los granos también aumenten, porque hay una relación directa entre estos valores”, estimó.
A nivel productivo, el impacto todavía es moderado, aunque con señales claras de ajuste: “Estamos en momento de definiciones. Va a depender mucho del clima, que por ahora está acompañando. Lo que puede incidir es recortar el planteo tecnológico, con menor aplicación de insumos”.
En Córdoba, donde ya hay primeras estimaciones, el recorte sería leve: “Vemos una caída de unas 40.000 hectáreas, estamos en 1,4 millones. Es apenas un 3% menos, no es muy pronunciado”, detalló. Y agregó: “Eso demuestra la voluntad del productor y la necesidad de invertir, después de una campaña muy buena y con perfiles recargados de humedad”.
Incluso con costos en alza, la apuesta al trigo sigue en pie, aunque con cautela: “La rentabilidad va a depender del productor, de la zona y de los rindes. Hoy el productor se va a acomodar al planteo que le dé el mejor resultado”.
El problema, insistió, es la falta de horizonte: “No hay claridad. Al principio parecía un conflicto corto, pero hoy con las declaraciones de Trump que sacuden al mercado, el petróleo está subiendo a los 100 dólares. Eso tiene un impacto muy importante en el agro”.
Entre los rubros más afectados, destacó: “Uno de los principales aumentos que vimos es en los costos logísticos, cosecha y transporte, y eso se va a replicar en la campaña invernal”.
A nivel país, todavía no hay números cerrados, pero la tendencia podría repetirse: “Puede haber un pequeño ajuste en el área, en línea con lo que vemos en Córdoba, aunque hay que esperar estimaciones oficiales”. También alertó por excesos hídricos en algunas zonas: “Hay áreas de Buenos Aires con demasiadas lluvias que pueden complicar decisiones de siembra”.
De todos modos, el clima hoy juega a favor: “Las precipitaciones recargaron los perfiles y eso permite asegurar una parte del trigo. Si no hubiéramos tenido estas lluvias, la reducción hubiera sido mucho más pronunciada”.
En términos productivos, el contraste con la campaña pasada será inevitable: “La última fue récord absoluto y excepcional. En una campaña promedio podríamos estar en 22 o 23 millones de toneladas, unas cinco menos que el año pasado. Pero eso no sería un problema, sino una vuelta a valores normales”.
Además, advirtió que el ajuste en fertilización no solo impacta en volumen: “Incide también en la calidad del grano, lo que después puede generar descuentos al momento de comercializar”.
En definitiva, el trigo arranca condicionado por un escenario global complejo. “Vamos camino hacia un mundo con más conflicto, donde distintas variables inciden en la producción. Es un momento muy complejo para tomar decisiones”, resumió Agusto.
Con ese telón de fondo, el productor se apoya en una carta clave: “El clima acompaña. Está pronosticado un año Niño, con lluvias por encima de lo normal”. Y eso, en un negocio cada vez más ajustado, puede hacer toda la diferencia.
Ilustración de portada: “Trigal con cuervos”, óleo sobre lienzo de Van Gogh.