
Con las lluvias volvieron las inundaciones y los caminos rurales quedan intransitables en Bolívar: “Hace 50 años que pagamos la tasa vial y seguimos en el barro”, dice el productor Fernando Ravaglia
La situación en el partido bonaerense de San Carlos de Bolívar vuelve a tensarse tras una seguidilla de lluvias desparejas que, lejos de traer alivio, reactivaron un problema estructural: el mane...
La situación en el partido bonaerense de San Carlos de Bolívar vuelve a tensarse tras una seguidilla de lluvias desparejas que, lejos de traer alivio, reactivaron un problema estructural: el manejo del agua y el estado crítico de los caminos rurales.
“El régimen de lluvias viene siendo muy errático”, describió el productor Fernando Ravaglia. En los últimos días apenas cayeron entre 7 y 10 milímetros, mientras que una semana atrás se registraron entre 20 y 30 mm según la zona. Sin embargo, el episodio más fuerte ocurrió hace unos 15 días, cuando en sectores cercanos a Olavarría se acumularon entre 120 y 150 mm, generando un importante caudal que terminó impactando aguas abajo.
Ahí aparece el principal problema: el escurrimiento. “Más que la lluvia que te cae encima, lo que te preocupa es el agua que viene de arriba por los canales y el arroyo Vallimanca, que es una palangana que desborda fácil”, explicó. Según el productor, la falta de mantenimiento y limpieza en canales agrava la situación, provocando desbordes que terminan inundando campos incluso donde las precipitaciones fueron menores.
Hoy, el panorama es dispar: hay zonas directamente inundadas, especialmente hacia el lado de Olavarría, mientras que en otras el agua todavía no llegó, pero crece el temor por lo que pueda venir. “Estás mirando con miedo lo que puede bajar por los canales”, resumió.
A este escenario se suma el histórico deterioro de los caminos rurales. “Con 7 o 20 milímetros ya no podés ni entrar ni salir. Son un pantano”, graficó Ravaglia. La falta de mantenimiento impacta de lleno en la producción: complica la siembra de verdeos y praderas, y también la salida de lo poco que queda de cosecha de girasol y maíz.
Pero el problema va más allá de lo productivo y se mete de lleno en la vida cotidiana. “Hoy hay paisanos discutiendo con maestras porque no pueden hacer 6 o 7 kilómetros para llevar a los chicos a la escuela sin romper el auto”, contó. Según detalló, en algunos casos los alumnos rurales llegaron a perder entre cuatro y cinco meses de clases por las inundaciones y el mal estado de los accesos.
En ese contexto, el reclamo por la tasa vial vuelve a tomar fuerza. “Hace 50 años que pagamos y seguimos teniendo caminos de tierra”, cuestionó. En Bolívar, según explicó, el tributo equivale a unos 6 kilos de novillo por hectárea al año. Aun considerando niveles de incumplimiento, estima que la recaudación podría rondar entre 5 y 10 millones de dólares anuales, lo que —según su cálculo— permitiría mejoras sustanciales en una red de unos 2.100 kilómetros.
“En otros países con tasas similares tenés caminos enripiados o asfaltados hasta la tranquera. Acá apenas pasan la cuchilla para emparejar”, comparó.
Respecto a la gestión municipal, Ravaglia señaló que el intendente presentó un plan que, en teoría, podría ordenar la situación, pero con una condición polémica: los arreglos dependen de que todos los productores de cada cuartel paguen la tasa. “Te ponen en la disyuntiva de ir a pelearte con los vecinos para que paguen. No tiene sentido”, criticó.
Además, puso en duda la capacidad operativa del municipio: “El problema es que no tienen ni máquinas. Entonces queda en un planteo teórico mientras los caminos siguen destruidos”.
Frente a esta situación, un grupo de productores decidió avanzar por la vía judicial. Ravaglia forma parte de una demanda colectiva que busca declarar inválida la tasa vial ante la falta de prestación del servicio. “Esperamos que la Justicia falle como en otros casos y nos reconozca que no corresponde pagar por algo que no se brinda”, concluyó.