
“Con la chacra no te hacés millonario, pero es una forma de vida”, afirma Otto Garbers, el productor más cabezadura del Valle Medio de Río Negro: Probó de todo y -curiosamente- fue uno de los pioneros del feedlot en el país
Otto Emilio Garbers es técnico agropecuario y en su chacra de 41 hectáreas hoy puede decirse que es un productor histórico del Valle Medio de la provincia de Río Negro. En 1983 volvió de Estad...
Otto Emilio Garbers es técnico agropecuario y en su chacra de 41 hectáreas hoy puede decirse que es un productor histórico del Valle Medio de la provincia de Río Negro. En 1983 volvió de Estados Unidos -adonde había ido a dedicarse al polo como petisero de Gonzalo Pieres-, para ponerse al frente de la chacra que heredó de sus padres. La misma queda en la Isla Grande de Choele Choel, cerca de la localidad de Luis Beltrán.
Desde aquel momento no cesó de emprender diversas actividades, a costa de ensayo y error, sufriendo según se lamenta, los consabidos altibajos económicos y políticos de nuestro país, que viven poniendo en jaque a los productores.
“En 1986 pedí un subsidio al Instituto Forestal Nacional (IFONA) -comienza, Otto, relatando su derrotero- y me lo aprobaron en 1994, cuando ya tenía unas 400 toneladas de madera de álamo por hectárea. Yo quería agregarle valor y poner un sinfín con un carro para sacar tablas cortadas desde acá, pero resulta que me llegó la energía trifásica recién en el 2008. Mientras, tuve que vender la madera a muy bajo precio, más la inflación, además yo me casé, tuve dos hijos, y tantos avatares me obligaron a cambiar de rubro”, inicia su relato de vida con trazos de aventura.
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Más tarde, relata el productor, “decidí apostar a los frutales, peras y manzanas, pero cuando vi que me querían pagar a fin de año con una inflación galopante, me compré unas palas y las arranqué a todas. Pasé a sembrar hortalizas: tomate, zapallo, cebolla y también maíz, pero después sembré alfalfa y empecé a engordar animales de modo precario”.
Por eso Garbers su ufana de haberse anticipado un par de décadas a lo que ahora es una postal común en el Valle Medio rionegriono: “Fui uno de los primeros en hacer en la zona picado para maíz. Tenía 300 novillos que me traían los criadores de la meseta, mientras que antes, debían llevarlos a La Pampa. Engordaba los terneros en pasturas desde octubre hasta abril, en febrero les empezaba a dar granos, y entre abril y mayo los vendía a todos, porque era una linda época, ya que no había gordos”.
Completa Garbers: “Hoy llevo 35 años haciendo feedlot y tengo 1300 novillos. Antes los llevabas a más de 400 kilos, pero ahora los sacás con 380 a 400 kilos, livianitos y con la grasa blanca. Sin darme cuenta fui pionero del sistema a corral en nuestro país”.
“Después vino un contratista que te provee del picado de maíz. Más tarde vino el alimento balanceado. Yo creo que a pesar de que hoy no se consigue mano de obra -porque nadie se quiere quedar a vivir en el campo y los chicos vienen de la ciudad a estudiar a las escuelas agropecuarias-, con un buen manejo, en la misma meseta, podés sacar un buen ternero de cinco meses. Y mucha gente está incorporando el destete precoz”, indica.
Después de toda una vida apostando a la forestación, luego a las frutas, más tarde a las hortalizas y finalmente a la ganadería, Otto sigue buscando nuevas alternativas porque hasta comenta que el año pasado hizo un ensayo de camelina sativa en esa región austral. Su semilla se aprovecha para un componente del biocombustible de los aviones, y cuenta que le salió muy bien, pero como la planta elaboradora está en la ciudad de Salto, a 1300 kilómetros de Beltrán, se lamenta que hay que tener cierto volumen, producto de 90 hectáreas como mínimo, para justificar el flete.
Además, Emilio recuerda que como en este país no conviene “llevar los huevos en una sola canasta”, mientras que trabajó como productor, también quiso cambiar el mundo comprometiéndose en la política y llegó a ser consejal de Luis Beltrán, integró el Consorcio de Riego y la Sociedad Rural, trabajó en un galpón de empaque de frutas y hasta resalta que un intendente, en vez de ponerle palos en la rueda, le dio la libertad de ayudar a crear el frigorífico municipal.
Cuenta también Garbers que intentó sumarle la habilitación de fase dos al frigorífico, por la cual podría realizar el ciclo completo, y realizó tratativas de entregar carne a Ushuaia por vía aérea, pero se lo rechazaron porque era oneroso, “cuando hubo políticos que se hacían llevar los periódicos en avión…”, desliza, mientras comenta que siempre tuvo problemas por no callar lo que piensa.
En algún momento, Otto también hizo alguna experiencia en turismo rural, ya que en medio de su chacra se yergue una casa imponente que data de 120 años y en la que conserva muebles de época, traídos de Italia a principios del siglo veinte. Su familia compró el campo en 1967 y cuenta Emilio que durante las inundaciones, como el agua no llegaba hasta allí, muchas familias vecinas se refugiaban en ella. Hoy sólo la aprovecha para recibir amigos.
Culmina Garbers y se emociona: “Mi hijo nació en este país con 280% de inflación y mi nieta, con 30%. Si vamos a pensar en el futuro, necesitamos proyectar a largo plazo, y para eso los políticos nos tienen que servir -en vez de servirse de nosotros-, y garantizarnos una mínima estabilidad. Así, podríamos sacar a nuestro país adelante”.