
¿Cómo fue el ingreso de la temible Scrapie a la Argentina? Se conocen las tres cabañas involucradas en la emergencia, mientras los productores de ovinos Dorper se empiezan a mirar de reojo entre ellos
Las alertas sanitarias del país se encuentran encendidas desde hace varios días, luego de que el Servicio de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) reconociera e informara que hubo casos posi...
Las alertas sanitarias del país se encuentran encendidas desde hace varios días, luego de que el Servicio de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) reconociera e informara que hubo casos positivos de scrapie en ovinos de la raza Dorper. Se trata de una enfermedad neurodegenerativa también conocida como tembladera o prurigo lumbar que ataca a ciertos rumiantes. Por esa situación, la Argentina perdió su status sanitario internacional como “país libre” y hay preocupación por el futuro de las exportaciones de productos ovinos y caprinos.
Según trascendió, los animales afectados fueron hallados en Santa Fe y Entre Ríos, y fallecieron (aunque no hay precisiones de la fecha de cada suceso). La información oficial dice que esos tres ejemplares habrían sido importados desde Paraguay entre 2021 y 2022. Lo cierto es que poco se sabía hasta ahora de los cabañeros detrás de esas adquisiciones. Sin embargo, las miradas de reojo entre los productores no tardaron en llegar y hoy, llamativamente, varias apuntan directo hacia la Asociación de criadores de aquella raza.
La Dorper es una de las razas ovinas de mayor crecimiento en el país en los últimos años. Originada en Sudáfrica, es una oveja carnicera que no tiene lana, y por eso no debe ser esquilada. Rústica y de rápido crecimiento, es ideal para climas áridos y calurosos, aunque también han llegado ejemplares hasta la Patagonia, donde está la mayor parte del stock ovino argentino.
De acuerdo con lo que pudo averiguar Bichos de Campo, fueron tres las cabañas argentinas que ingresaron animales desde la cabaña paraguaya Doña Ana, hace cuatro años. Dos de ellas se encuentran en Santa Fe, más precisamente en las localidades de Reconquista y Tacural, y una en Entre Ríos, en la zona de Herrera.
Aquella ubicada en Reconquista, llamada Dorper Santa Fe, pertenece nada menos que a Andrés Lebus, actual presidente de la Asociación de Criadores de Dorper. La de Tacural, llamada El Tacurú, pertenece en cambio a Luciano Toldo, vocal titular de esa entidad. Y la de Herrera, bautizada como El Luchador, es de Sergio Taffarel, también vocal en esa Asociación.
En los tres casos, la emergencia sanitaria involucró solo a esos tres ejemplares y no afectó -al menos hasta ahora- al resto del rebaño. “Sin presencia de signos clínicos”, dice el reporte oficial, que en el caso de la cabaña entrerriana también destacó la presencia de ovejas de la raza Santa Inés, que tampoco parecen afectadas.
Las ubicaciones de estos establecimientos se condicen con la información del reporte epidemiológico publicado en la web de la Organización Mundial de Salud Animal (OMSA), que actualmente arroja un total de 3 casos confirmados, a la vez que 3 animales muertos. Si bien la fecha de confirmación del episodio sanitario es del pasado 7 de abril, Senasa declara una fecha de inicio del evento que se remonta al 20 de febrero de 2025.
Según la información que recibió este medio, las tres cabañas cumplieron con el periodo de cuarentena obligatoria, y lo realizaron de forma conjunta. También compartieron la revisión del mismo veterinario, que se trata del propio hijo de Sergio Taffarel. No es que la importación haya sido ilegal ni riesgosa, pues los cabañeros apuntaban a mejorar la genética local. De hecho, hasta esa etapa no se constató ningún signo de la enfermedad.
Cabe mencionar en este punto que el scrapie es definido por muchos como una enfermedad de manifestación tardía.
“Es una enfermedad que desde el contacto hasta el desarrollo de los síntomas pueden pasar muchos años, entre tres y seis, por lo que es muy difícil de detectar y tratar. De hecho, no tiene cura”, explicó a Bichos de Campo Javier Plumet, médico clínico y neurólogo de formación, que además es productor agropecuario y familiar de los Plumet pioneros en la cría de la raza Texel en Argentina.
“Los priones son una familia de partículas inertes que no tienen vida, pero que generan, en el contacto con distintas especies, un desplegamiento anómalo de unas proteínas que van generando lesiones en el cerebro. La transmisión es vertical por parto y tejidos placentarios, y pueden pasar varios años hasta la detección. Pero también existe la transmisión horizontal por fluidos, por lo que puede pasar que compraste un animal, lo llevaste a tu majada y contagió por saliva. Ese animal después tiene crías y así se genera el problema”, indicó Plumet a continuación.
Y concluyó: “Algunos dicen que pueden haberse contagiado acá los animales, otros que pueden haber venido ya infectados. Para cualquiera de las dos versiones es imposible dar certezas. El tema es la progenie de esos animales y su contacto con otros. Eso genera una expansión y su impacto lo sabremos más adelante”.
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Pero saber cómo se desperdigó en la geografía la descendencia de esos tres animales no sería el único motivo de alarma. Según dio cuenta una fuente del sector a Bichos de Campo, lo que podría generar aún más preocupación sería que, años atrás, uno de los animales importados por estos cabañeros ya habría presentado síntomas compatibles con esta enfermedad.
“Presentó varias cosas que hoy, con el diario del lunes, se condicen con la sintomatología de esta enfermedad”, mencionaron algunas fuentes a este medio. En aquel momento, sin embargo, no sonaron las luces de alerta.
Sin bien los últimos reportes de Senasa se cuidan de mencionar los establecimientos involucradas en el caso, los productores de ovinos ya comienzan a mirarse de reojo.