
Catalina Lonac, en el inicio de la zafra azucarera en Tucumán, lamentó la falta de reglas claras para producir: “A veces pienso que el Gobierno nacional no quiere que formemos parte de esta Nación”
Los que conocen más de cerca a Catalina Lonac saben que no se calla casi nada, y más desde que enfrentó una durísima enfermedad a la que le viene ganando. La empresaria tucumana es presidenta d...
Los que conocen más de cerca a Catalina Lonac saben que no se calla casi nada, y más desde que enfrentó una durísima enfermedad a la que le viene ganando. La empresaria tucumana es presidenta de la Fundación para el Desarrollo y fundadora de la Universidad de San Pablo-T, pero sobre todo es un gran soporte de uno de los principales grupos azucareros del país, que preside su marido Jorge Rocchia Ferro. Este lunes ambos participaron de la tradicional misa de inicio de la zafra en Tucumán y Catalina volvió a decir lo suyo sin rodeos. “A veces pienso que el Gobierno nacional no quiere que formemos parte de esta Nación. Estoy cansada de sentirme la hija no querida de este país”, señaló.
El mansaje es claro y sus destinatarios deberían no hacerse los desentendidos. En Tucumán pero también en las provincias que integran el Norte Grande, los sectores industriales están reclamando definiciones y orientaciones estratégicas de políticas públicas para poder seguir invirtiendo y produciendo. El caso de los ingenios azucareros es uno de los más visibles. Desde al menos 2015 que el sector reclama por una suba del corte de las naftas con le bioetanol que ellos elaboran a partir del proceso azucarero, del 12% actual a un módico 15%. Pero por los lobbies de la industria petrolera esto se viene postergando al infinito. Y recién en este escenario de guerra en Medio Oriente, que hizo volar los precios del crudo, el gobierno nacional accedió a permitir un mayor uso del biocombustible, aunque de forma voluntaria.
Por eso, en uno de los actos más tradicionales del sector azucarero, Catalina Lonac brindó un mensaje con fuerte contenido político y económico, cuestionando la falta de políticas sostenidas para el sector y reclamando la necesidad de un verdadero federalismo. “Si el azúcar no tiene precio y el alcohol tampoco, ¿cómo vamos a hacer las inversiones?”, preguntó la empresaria, al tiempo que remarcó las dificultades para acceder a financiamiento y el impacto de los costos en la actividad.
También apuntó contra el centralismo y reclamó mayor atención del gobierno nacional al interior productivo. En otro tramo, definió a la zafra como “un acto de fe” y destacó el esfuerzo de quienes integran la cadena productiva. “No somos un número en una planilla, somos familias, historia y cultura del trabajo”, afirmó.
Los Balcanes, como grupo empresario, muele cerca de 20% de la caña que se produce en el país a partir del trabajo de tres ingenios tucumanos. El inicio de zafra 2026 se realizó en las instalaciones de La Florida, que además se ha convertido en una usina generadora de electricidad a partir de la quema del bagazo del proceso industrial. Allí funciona también una planta elaboradora de bioetanol.
Luego de la misa y de la bendición de los frutos y herramientas de trabajo, el secretario de Producción de Tucumán, Eduardo Castro, destacó el rol estratégico de la actividad azucarera. “La zafra es mucho más que el inicio de una campaña industrial: es la expresión del trabajo, la inversión y la confianza en la producción”, afirmó, destacando que la provincia aporta alrededor del 65% del azúcar del país. También destacó que el sector genera más de 50.000 puestos de trabajo solo en Tucumán.
El presidente de la compañía azucarera y esposo de Lonac, Jorge Rocchia Ferro, es a su vez uno de los referentes de la Unión Industrial en el norte del país. “Hoy tenemos más de 2.300 personas trabajando y seguimos invirtiendo para producir más alcohol, más energía y mejorar la eficiencia”, señaló, aunque destacó que muy posiblemente el sector deba hacer un gran esfuerzo (como en las dos últimas zafras) para poder canalizar los excedentes en la próducción hacia la exportación o el bioetanol.
“Tenemos la obligación de lograr precios razonables para que todos los actores de la cadena productiva puedan sostenerse”, expresó Rocchia Ferro, conocedor de la gran población de pequeños cañeros que dependen de la actividad en esa provincia.