
Apurate José: Ya sacaron más de 129.000 vacunos de las islas de Entre Ríos por la crecida del Paraná, uno de cada cuatro animales que había en la zona
En el Litoral, ningún pronóstico fue demasiado anticipado. ...
En el Litoral, ningún pronóstico fue demasiado anticipado. Tal como había adelantado Bichos de Campo, hace meses que la provincia de Entre Ríos prepara un protocolo para evacuar a unos 500.000 vacunos de la zona de islas cuando fuera necesario, un movimiento que aguardaban para la primavera. Con la crecida del Paraná, la emergencia llegó y, al día de hoy, estiman que ya salió poco más del 25% de esa población.
Según los registros del Documento Único de Tránsito de Hacienda, el gobierno entrerriano informó que ya se concretó el traslado de 129.321 animales de los departamentos Diamante, Gualeguay, Islas del Ibicuy, La Paz, Paraná y Victoria, las regiones más afectadas por los efectos que tuvo -y aún tiene- el aumento del caudal.
Las proyecciones hidrológicas y climáticas indican que, las próximas semanas, tanto las precipitaciones como el escurrimiento aguas abajo seguirán incrementándose. Ante un fenómeno de El Niño particularmente intenso, en la región señalan que continúan los trabajos de evacuación sorteando dificultades logísticas y cuellos de botella.
En la región coordinan hace varios meses un plan de acción en el que intervienen las fuerzas de seguridad nacionales y provinciales, el Senasa y entidades de la cadena productiva, como la Fundación de Lucha Contra Fiebre Aftosa (Fucofa). Aunque en la región las crecidas son parte del trabajo de los ganaderos que crían en las islas, fue la magnitud de este fenómeno y su velocidad los que obligaron a trabajar a contrarreloj y en medio de la emergencia.
“Si bien sabemos que este evento va a venir, no sabemos cuándo, si pasa hoy o dentro de seis meses. En ese lapso uno no puede vaciar el campo y esperar con los brazos cruzados a ver qué va a pasar”, había graficado a Bichos de Campo el presidente de Casafe, Berardo Vignatti, semanas atrás.
En ese sentido, el plan para sacar medio millón de vacunos en la región incluyó no sólo la mejora de la infraestructura, el montaje de puertos de emergencia y la puesta en marcha de barcazas, sino también la simplificación de trámites para mover a los animales rápidamente, y el trabajo posterior sobre las medidas sanitarias.
“Cada semana baja la cantidad de cabezas en islas y estimo que los productores van a sacar cada día más”, expresó el director de Producción Animal de Entre Ríos, Martín Sieber, aunque observó que todavía persisten demoras logísticas: “Las limitaciones son los puntos de desembarque, porque muchas veces el barco llega y no tiene un punto de tierra firme donde dejar los animales, entonces hasta que no llega el camión a cargarlos, no tiene cómo ir a buscar otra carga”.
Para ello, se dispuso el montaje de puertos de emergencia con paneles móviles, que permiten al barco descargar la hacienda y albergarla ahí hasta que llegue el transporte. Ya son utilizados en Villa Urquiza, Paranacito, Gualeguay, Puerto Ruiz y Victoria, donde también las propias entidades ruralistas ponen a disposición sus instalaciones para luego separar a los animales, sanitizarlos e identificarlos.
En efecto, la cuestión sanitaria es uno de los puntos centrales en el traslado de la hacienda. “Una salida desordenada puede lograr por ejemplo que, si tenemos un foco de garrapata en la isla, la traslademos hacia tierra firme”, subrayó Sieber, quien insiste en la importancia de que la salida y el movimiento de los animales sean procesos lo más ordenados posible.
Del mismo modo, la emergencia también tiene un impacto considerable sobre el bolsillo de los productores, que deben afrontar no sólo costos de traslado, encierre y sanidad de los animales, sino también a una encrucijada: alquilar campos en el continente, y quedar expuestos al aumento de los precios registrados durante las últimas semanas, o vender su hacienda anticipadamente y poner en riesgo la próxima campaña.
Es parte del “costo oculto” que hace a la situación en el Litoral, la imagen que no es tan espectacular como el operativo para sacar a los animales de las islas, pero que, aún así, es central.
A la espera de que se declare la emergencia agropecuaria, en la zona también advierten queque, aunque la evaluación provincial es meramente productiva, y aún no ha llegado la peor parte del fenómeno climático, deben tener en cuenta el impacto sobre las familias isleñas. Son muchos los que hoy deben abandonar sus casas y sus pertenencias a la par que se evacúa a la hacienda.
“Nadie habla de la gente. Todo el mundo habla de los animales, pero los animales alguien los cuida y esa gente tiene familia. Hay una sociedad isleña muy importante en la zona”, expresó un dirigente de la zona a Bichos de Campo.
“La prevención y la articulación entre el Estado, los organismos nacionales, las fuerzas de seguridad y las entidades del sector son fundamentales para anticiparnos a los efectos de la creciente. Trabajamos en equipo”, dijo por su parte el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca entrerriano, Raúl Boc-Hó.